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Deseos londinenses de juventud

Al comenzar la obra que ahora expone la Galería Raquel Ponce quería volver sobre la idea con la que había realizado una pieza en 1993-95 : las cuatro esquinas. En ella el cuerpo de las figuras se adaptaba a la geometría de una arquitectura elemental. Sin embargo esta vez quería incluirlas en un diedro de espejos que presentara simultáneamente desde una única posición las vistas ocultas. Pretendía con eso incorporar la teoría de Benvenuto Cellini, y con la que argumentaba su parangón, de que toda escultura tiene al menos ocho dibujos o vistas resumidas por cuatro caras del cubo y sus diagonales.

Y sin embargo a medida que la obra fue avanzando me vino a la memoria una foto que durante mucho tiempo me acompañó en mi cartera:

Fue en la primavera de 1970 cuando viajé por primera vez a Londres. Y aunque en el British, Fidias me impactó con su presencia, mis intereses convirtieron en obsesión las salas de vasos griegos. Pero de aquél viaje solo traje como recuerdo fotográfico la que me hice sacar frente a un maniquí de Harrod's. Me fascinó aquél hieratismo que representaba una calle moderna tan distinta de las nuestras . También en ese viaje descubrí las resinas de poliéster, un material que al no encontrar aquí, durante los años siguientes tendría que encargar en pequeñas cantidades .

Pasarían muchos años hasta que imágenes como esa fueran habituales en los escaparates madrileños. Mientras tanto la conservé cerca. Y como creo que la intuición puede eximir de explicaciones , he querido recuperar este icono personal para airear mis fantasmas.

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